BOLSA DE COMERCIO DE MADRID

Desde la creación de la Bolsa en 1831 y hasta la inauguración del actual Palacio de la Bolsa en 1893, el mercado bursátil recorrió diversos lugares céntricos de Madrid. La primera sede de la Bolsa de Madrid se sitúa en la Plazuela del Angel, esquina a la calle Carretas.

En 1832 se traslada a la Casa de Filipinas, también cerca de la calle Carretas. En 1841 pasa al Claustro del Convento de San Martín y en 1846 al Monasterio de las Monjas Bernardas, en la calle de Alcalá. Sólo un año más tarde se vuelve a trasladar al Convento de los Basilios, en la calle Desengaño. En 1875 se emplazó en el edificio de la Aduana Vieja, en lo que se denominó la Plaza de la Bolsa.

La Reina Regente Mª Cristina inauguró el Palacio de la Bolsa de Madrid el 7 de Mayo de 1893.

En 1878 se comienza a construir el que luego sería el Palacio de la Bolsa. El Estado cede un solar, que tiene forma de piano invertido, en la Plaza de la Lealtad.

La financiación de la construcción del Palacio pasa por recaudar las 200.000 primeras pesetas por la cuota de entrada al edificio de la c/ de la Bolsa hasta la emisión de obligaciones, en dos tramos, por valor de 3.000.000 pts.

La construcción del Palacio, destinado a ser la sede oficial de la institución bursátil, fue encargada al arquitecto D. Enrique Mª de Repullés y Vargas, que ganó el concurso de adjudicación con el lema “Sin Paz no es posible el Comercio”.

Es muy relevante pintura realizada en el techo del salón por Luis Taberner. El artista quiso plasmar la importancia del comercio para unir a los distintos pueblos del mundo. Para tal fin, representó con cinco mujeres a los cinco continentes, bajo la presidencia de Mercurio con un ‘Caduceo’ dorado en su mano, Europa representando a las artes y las ciencias, incluyendo instrumentos musicales, paletas de pintor, esculturas y un telescopio. Entremezclados a lo largo de la obra, figuran varios postes de telégrafo, que era el medio de comunicación más avanzado de la época y que permitía difundir de forma rápida la información procedente de las sesiones bursátiles.

En la mesa presidencial se encuentra una escribanía de plata elaborada hace décadas por el orfebre madrileño López. En el otro extremo de la sala, se encuentra situado un gran reloj de madera en talla única con, igualmente, varias décadas de antigüedad.

Equipo de diseño

Arquitecto: Enrique Mª de Repullés y Vargas