Lope ocupó muchas horas de su vida en esta casa cuidando de los árboles y las flores de su jardín. El huerto era entretenimiento diario del poeta, que cada día, a primera hora de la mañana (antes o después de la primera misa), paseaba por sus rincones mientras leía su breviario. Volvía a él al atardecer, a reposar el trabajo de toda la jornada, cuando por fin, escritor incansable, dejaba la pluma sobre la mesa.

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S.30 12:00  D.1 17:30

Calle de Cervantes, 11, 28014

Linea 2 – Sevilla

CULTURAL

AGOTADO

Edificio no accesible







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